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INDÍGENAS SUPERARON MUCHAS BARRERAS PARA TRIUNFAR
Pasaron la Interregional de Atletismo y van
para la Final Nacional: un sueño para ellos
Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@comitedeportespz.com
Jorge Molina Figueroa de la Escuela Calderón y Lizeth Figueroa Figueroa de la Escuela Bikakla pertenecientes al Circuito 09 de Buenos Aires, llegaron humildemente a la Interregional de Atletismo Pista y Campo que se realizó el 14 de octubre en el Polideportivo de Pérez Zeledón y pese a las limitaciones económicas, ellos fueron de los dos atletas clasificados para la final nacional.
Tanto Lizeth como Jorge son niños sumamente tímidos y para poder conocer parte del sacrificio que realizan para entrenar y estudiar a la vez, conversamos con los maestros de cada uno, ya que lo que expresaron fue muy poco, aunque podíamos ver reflejado en sus rostros lo que significaba aquel triunfo.
Juan Carlos Elizondo Aguilera, unidocente de la Escuela Kikakla, la cual pertenece al sector indígena de Salitre y que cuenta con tan sólo 19 alumnos, es el maestro de Lizeth y a la vez el entrenador, ya que el centro educativo no cuenta con entrenador.
Según nos contó el maestro, el proceso para llegar a la Interregional de Atletismo fue muy difícil, ya que en el centro educativo no cuentan con las condiciones adecuadas para entrenar ni recursos de ningún tipo, como para comprar implementos deportivos.
“Esta niña entrena en trillos por el peligro de las piedras y raíces. Por eso, para ella salir a Buenos Aires donde hay asfalto es muy difícil, pero cuando se obtienen triunfos como el de hoy en la Interregional donde obtuvo el primer lugar en los 800 metros de la prueba de Resistencia, con un tiempo de 3:01 es muy significativo”, manifestó Elizondo Aguilera.
Lizeth es una atleta que llevaba un talento oculto, el cual salió a la luz y aunque deseara tener mejores condiciones, se muestra muy feliz por lo logrado. El apoyo de sus padres Guillermo y Romelia ha sido fundamental; además, sus notas de cuarto grado han mejorado y ahora está en la final nacional de atletismo, eso es lo que importa para ella.
“Este es el primera año que compite fuera de la escuela, por eso es que estamos tan contentos celebrando el triunfo. Ella siempre se notó alegre y motivada en esta disciplina; además, cuando se habló que iríamos a la Escuela de Bolas a una eliminatoria todos se prepararon y ella sobresalió por su esfuerzo, siguió preparándose y cuando se informó que la Interregional sería en Pérez Zeledón y la Final Nacional en el Estadio Nacional, la motivación aumentó”, subrayó.
Al preguntarle sobre las condiciones de la Escuela Bikakla, sonrió y detalló que es de madera vieja, la cual fue construída por al año 1988 a la orilla de un río peligroso, es decir, los estudiantes para poder ir a clases no tienen otra opción que cruzar el río y en la época lluviosa las ausencias aumentan.
“Ahí el transporte de pupitres y otros materiales es muy difícil por lo lejanos que están los comercios y a pesar que apenas tenemos 19 alumnos, en ocasiones dos estudiantes tienen que sentarse en la misma silla”, contó el maestro.
LA CLASIFICACIÓN
Superar la etapa de la Interregional es muy importante, pero la preocupación en el rostro de los docentes y los comentarios no esperaron, ya que si el financiamiento del viaje y la alimentación fue difícil para poder competir en Pérez Zeledón, ahora imagínese para ir a San José, pero la motivación está al tope y ahora sólo queda buscar los recursos y vivir esta nueva experiencia.
“A pesar de las limitaciones tenemos que motivar a los niños para que sigan adelante y a los docentes, porque aquí no sólo hay inversión económica sino también de tiempo; sin embargo, hay que ver sus caritas cuando corren y ganan una competencia. Con todo el sacrificio que hacemos, el mérito es de y para ellos”, subrayó don Juan Carlos.
Añadió que ellos pagan los pasajes, llevan el almuerzo en una taza y a los padres de familia también les corresponde colaborar, aunque en la comunidad se vive de la agricultura de subsistencia.
“No sabemos si tendremos que irnos caminando hasta San José (sonríe), pero estamos dispuestos a traernos el primer lugar y disfrutar de ese Estadio Nacional, porque no siempre se tiene la oportunidad de estar ahí cuando procedemos de escuelas humildes”, concluyó el maestro Juan Carlos Elizondo.
“EL UNIFORME LOS ASUSTABA”
Yaneth Rojas Méndez, maestra unidocente de la Escuela Calderón, la cual tiene una matrícula de 10 estudiantes, es la entrenadora de Jorge Molina Figueroa, quien logró el primer lugar en la prueba de resistencia en los 1200 metros, con un tiempo de 5:02.
Rojas Méndez indicó que estas escuelas indígenas son muy retiradas y que no se conoce un profesor de Educación Física, uniformes ni instalaciones deportivas que reúnan las condiciones, es más ni siquiera una plaza decente.
“Es curioso porque al inicio cuando los llevaba a competir y observaban a los niños con uniforme se asustaban, ya que ellos nunca habían usado uno. Por ejemplo, ésta es la primera vez que Jorge utiliza una camiseta y una pantaloneta adecuada, ya que anteriormente utilizaba unos pantaloncitos cortados y una camisita muy humilde; sin embargo, poco a poco van conociendo que existen otras cosas, otras oportunidades en la vida”, manifestó doña Yaneth.
Referente a la escuela, dijo que tiene buena infraestructura, pero que no cuenta con caminos de acceso, pues en su caso de donde deja el vehículo hasta el centro educativo tiene que caminar a diario cinco kilómetros y cruzar dos ríos.
“Hay muchas carencias en la escuela y en la comunidad, ya que las tierras están en manos de finqueros y los indígenas no pueden ni siquiera cultivar sus alimentos como es tradicional. Un jornal por ejemplo cuesta apenas 1500 colones, dinero que debe alcanzar para la manutención de numerosas familias, porque los indígenas tienen familias muy grandes”, señaló Rojas Méndez.
A raíz de esta situación, para los estudiantes tener la posibilidad de competir fuera de la escuela es sumamente difícil y aún más estar en una final nacional, pero lo logrado es como un sueño tanto para el alumno Jorge Molina como para ella, los padres de familia y la comunidad en general.
“Tengo 11 años de trabajar en Educación y 5 de ellos en la Escuela Calderón, pero nunca había llegado ni siquiera a Pérez Zeledón con un atleta, por eso estoy igual que él de emocionada por ser la primera vez que vivo esta experiencia”, expresó doña Yaneth minutos después de terminada la actividad.
A la Interregional llegaron con la ayuda de los abuelos de Jorge y el apoyo del Patronato Escolar, pero aún no saben cuáles puertas van a tocar para obtener ayuda y participar en la Final Nacional, pues son pocos los días que tienen para recaudar el dinero; no obstante, de lo que sí están seguros es que con la ayuda de Dios llegarán al Estadio Nacional, en donde esperan demostrar que pese a la pobreza, niños como Jorge Molina tienen también el derecho de soñar con un futuro mejor.
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